Experiencias
Este espacio es para contar a todos mi experiencia en este campo del ocultismo.La primera experiencia que recuerdo es cuando soñe siendo adolescente y el sueño paso a los pocos años el sueño una pesadilla desagradable sobre un fallecimiento de un familiar paso al cabo de unos años, lo vi antes en aquel sueño y los seres espirituales me avisaron de ello,la primera impresión con mucho miedo recuerdo que me asuste muchisimo solo era una chiquilla, debo de comprender tambien que esto me mentalizo de cierta manera para afrontarla dura situación que se iba avecinar.
Yo como tantas personas iniciadas hemos tenido premoniciones y comprendo que los comienzos son durisimos porque nos asusta y nos da mucho fastidio comprender los asuntos malos que suceden y no queremos que pasen, desde luego ojala se pudiera hacer algo para que no pasaran, pero aún no lo se, si se puede hacer o no, yo recibo la información soy como un canal de radio conecto con la frecuencia adecuada y recibo información.
La espiritualidad me ha ayudado bastante en vi vida en los momentos de crisis y de pesimismo sobre todo me ha dado fuerza,fe y claridad en mi vida, durante un tiempo perdi la fé por lo espiritual no creia en nada estuve en la oscuridad bastante tiempo,luego pasaron una serie de hechos que hicieron que recuperara la fé y asi sucedio,los seres espirituales me dijeron cosas que pasaron despues, asi recupere la fé y entendi el mensaje del espiritu.ayudandome en mi vida y asi ayudando si esta en mis manos a las gentes que se acercan a mi consulta .
Buscamos la luz a lo largo de nuestra existencia buscamos el amor, la dicha, la felicidad en todo lo que hacemos, lo que tenemos, para gozar en la tierra esa es nuestra misión.llegar a ser seres superiores de luz dando amor y dicha a todos, hacer un mundo distinto,aunque esto sea muy dificil porque el mundo está al reves en muchos aspectos y es dificil pero nuestro espiritu lo intenta a pesar de todo y dia a dia lo podemos lograr,dando amor recibiras lo enviado y empezar a hacer agradable el dia a quien este cerca de ti o a quien te encuentres sera la salida de tu espiritu para que se vuelque en lo siguiente.
Una de las zonas más concurridas de nuestro país donde se han divisado fenómenos no identificados es el sur en Mazagón en la provincia de Huelva el día 23 de 1996 los vecinos de esta localidad pudieron observar a las 12 de la noche un objeto extraño que lo identificaron como un ovni, su forma era circunferencial y de color rojo y con un aro blanco a su alrededor, la luz se quedó parado unos 2 minutos en dirección sur y a una altura de unos 600 metros del suel. Uno de los testigos que se hace llamar Bernardo Lafuente aseguro de haber visto a la misma hora otro objeto del mismo color que el anterior y que avanzaba muy despacio y al llegar a la altura Bernardo afirmó se quedó estático y a una altura de 25 metros. Despues se acercaron tres luces más pequeñas según aseguró el testigo que se acercaron al primer objeto a una velocidad increíble.
Pero para seguir la investigación el dia 24 del mismo año otro testigo que viajaba en dirección Mazagón nos relata otro avistamiento este, según nos asegura, era de color blanco y redondo, la luz se encontraba a unos 3 km de distancia y una altura de unos 8oo metros y se encontraba parado, el testigo aseguró que estuvo estático media hora despues hizo algunos movimientos acrobáticos perdiéndose en el cielo, mientras duró el avistamiento pudo percatarse de unos destellos de luz de color verde y rojos que procedian del objeto, mientras en la provincia de Ayamonte no solo goza de fenómenos paranormales si no que tambien sé ha obtenido noticias de los vecinos de esta localidad. El prestigioso ufólogo ayamontino Manuel Valonero asegura que Ayamonte como la zona del golfo de Cádiz muy caliente en los temas ufológicos.
Foros
Ante la necesidad de aclarar el oscurantismo y los miedos que rodeaban las artes adivinatorias, creados por la religión y la política del momento, en 1989 se gestó el Foro Internacional de las Ciencias Ocultas con la finalidad de informar sobre todos estos temas que habían estado ocultos y penados por la ley. La reforma del Código Penal aprobada ese mismo año nos dio via libre para empezar a trabajar a un grupo de periodistas interesados desde hacía tiempo en la investigación de estas cuestiones.
Año tras año, el Foro se ha convertido en una gran familia, donde parapsicólogos, mediums, escritores, psiquiatras, filósofos, teólogos y otros científicos nos han ayudado con sus intervenciones a encontrar respuestas a muchos de los interrogantes que nos planteamos acerca de la vida y la muerte, así como a conocer un poco más de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
A lo largo de estos años, son muchas las personalidades que con su presencia han colaborado en la credibilidad y prestigio del Foro, y todos han sido compañeros míos. Entre otros, cabe recordar al psiquiatra norteamericano Raymond Moody, el teólogo Enrique Miret Magdalena, el sacerdote francés François Brune, con sus imágenes del más allá, la médium galesa Joyce Morgan y sus dibujos del espíritu-guía, el antropólogo y psicoanalista padre Luis Cencillo, la médium canadiense Marilyn Rossner, el controvertido arzobispo africano monseñor Milingo, conocido por sus sanaciones, el orientalista Ramiro Calle, el presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, Ramos Perera, el jesuita y parapsicólogo padre José María Pilón...
Algunos ya no están con nosotros, pero sirvan estas líneas como recuerdo y gratitud a personalidades como el espiritista hermano Pedro, creador de la Comunidad Espirita Cristiana “El Gran Corazón” y uno de los mejores mediums que han existido, el sanador británico Colin Bloy, el historiador padre Francisco de Moxó, el profesor Jiménez del Oso y el chamán mexicano Rodolfo Flores, famoso curandero espiritual de Veracruz, o como el antropólogo y escritor Julio Caro Baroja y la famosa vidente vasca Maritxu Guler. Ambos fueron miembros del Comité de Honor del Foro.
El Foro fue pionero, traspasó las fronteras y conferenciantes internacionales nos honraron con su participación. Podemos recordar al uruguayo Gustavo Zerbino, uno de los supervivientes del accidente aéreo de los Andes, que nos contó su terrible experiencia de tener que comer a sus propios compañeros muertos para poder sobrevivir y nos mostró imágenes inéditas hasta aquel momento. También al pintor mediúmnico brasileño José Medrado, capaz de pintar en estado de trance óleos al estilo de los grandes maestros en unos pocos minutos, o el sacerdote italiano Pasquale Magni y el abogado Lino Sardos, que contaron cómo lograron encontrar, con ayuda de una médium, el cuerpo sin vida de un joven desaparecido. Recordamos también al cabalista argentino Mario Satz, al canadiense Ra Uru Hu, creador del Sistema de Diseño Humano, a la médico ucraniana Ludmila Mijailovna, sanadora y creadora de una armonizador de la salud, y a la bioenergoterapeuta rusa Navella S. Makoeva, entre otros.


El público ha sabido apreciar el esfuerzo que supone realizar un evento independiente, sin subvención, con el único estímulo de las cosas bien hechas. Mesas redondas, charlas, talleres, demostraciones, exposiciones y consultas han hecho que el Foro sea mucho más que una feria. Queremos seguir caminando hacia una meta que haga de nuestro mundo un lugar más agradable para vivir y nos ayude a sentirnos más felices.
Más de Cuarenta Foros
Cuarenta y cuatro Foros avalan nuestra experiencia y credibilidad. Quince en el palacio Miramar de San Sebastián, veintitrés en Madrid, dos en Valencia, dos en Pamplona y uno en A Coruña y Marbella. Nuestro objetivo es que videntes y mediums orienten y ayuden, pero no determinen la vida de nadie. Hay que desconfiar de quienes ofrecen magia a precio de oro con el engaño de que van a solucionar los problemas. Para evitar estos abusos, la Asociación Artes Adivinatorias ofrece los teléfonos personales de cada uno de los profesionales que pertenecen a esta asociación.
Todos (profesionales de las artes adivinatorias, parapsicólogos, teólogos, psiquiatras, escritores, médicos, sacerdotes y periodistas) han contribuido con su profesionalidad y entusiasmo a darle vida y continuidad a este Foro.
Un protagonismo especial han tenido los periodistas dedicados a estos temas y que han ayudado a la difusión del Foro, como Paloma Gómez Borrero, ex-corresponsal de TVE en Roma, Enrique de Vicente, director de la revista “Año Cero”, Javier Sierra, director de la revista “Más Allá”, Sebastián d·Arbó, Miguel Blanco, Manuel Carballal, Josep Guijarro, Julio Barroso y Federico Sánchez.
Desde el primer momento hemos buscado por encima de todo la profesionalidad de nuestros colaboradores, para poder ayudar y orientar al público. En esa línea trataremos de seguir en las sucesivas ediciones del Foro.
Entrevistas
Ángel Jiménez
José Antonio Huesa junto
a su hermana en el camino
que bordea el cementerio.
En este lugar escuchó un
enigmático sonido similar
al trote de caballos
En Ayamonte, uno de los pueblos más misteriosos y desconcertantes de la provincia de Huelva, los turistas se sienten involucrados por un ambiente fuera del lo normal. Sus calles estrechas y sus casas encaladas inspiran recelos y temores entre algunos viandantes: sienten una extraña fuerza invisible que les acompaña noche adentro. Ayamonte es un pueblo situado al sudoeste de Huelva, cerca de la frontera lusitana. Desde hace centenares de años ha sido escenario de desacostumbrados fenómenos que siempre han tenido en vilo a sus habitantes. Los rumores van más allá de las historias y leyendas, se plasman en hechos reales. Por ello Ayamonte es conocido como "El pueblo maldito". Por sus calles cabalga un jinete con su armadura de la edad Media. No es un loco o un disfraz: es un espectro que se alumbra durante algunas noches en la zona alta del pueblo. Para conocer mejor todo lo que acaece hoy en día en esa localidad, vamos a remontarnos a los principios de su enigmática historia. Según Herodoto, los Lidios una civilización que habitaba la zona del Pérgamo, al oeste de Asia Menor al morir su rey Manés, pasaron por una situación económica tan crítica y llegaron a sufrir tal hambre, que les obligó a emigrar. La primera expedición salió guiada por su rey Tirrhenos y se hicieron a la mar, bajo los nombres de Tirrhenos, Rasénis y también de Etruscos. Algunos los hallamos en Argos, a otros en Albania y los más numerosos se establecieron en Italia, donde fundaron Alba, la rival de Roma y civilizaron el país. Un segundo grupo llegó a Egipto y, según los trabajos de W. Flinder Patrie, se establecieron en este país, en una zona comprendida entre el río Nilo y el Oasis de Fayún.
Un tercer grupo, con el nombre de Tartessos un pueblo de avezados navegantes, fueron rechazados de Egipto en el año 1227 a. C. por el joven faraón Menaptah, y tuvieron que reembarcarse marchando hacia el oeste. Pasaron por las columnas de Hercúleas y se establecieron en el sur de la península Ibérica, junto a un río con dos bocas. En la época de Tartessos, ese pueblo ya había emprendido en diferentes ocasiones varias inmigraciones hacia el norte de España. No sólo se habían establecido en la región vasco-navarra, sino también habían franqueado los Pirineos, estableciéndose en la región vasco-francesa.
José Antonio Huesa,
una de las calles
donde pudo ver a
un ser con antiguas
ropas de colegial
Otros se habían establecido en la parte más elevada de Ayamonte, en el actual barrio del Salvador, donde edificaron un poblado de gran blancura, que dio origen a la actual ciudad. A este poblado lo llamaron Aya. El erudito y prestigioso historiador Guillermo García dejó escrito en un artículo publicado en el desaparecido diario de Huelva, en octubre de 1937, lo siguiente: "La palabra Ayamonte está, como los sucedidos en el año 1640. En esta fecha Don Francisco Manuel Silvestre de Guzmán y Zúñiga, sexto marques de Ayamonte, contaba con 35 años, cuando fue acusado por supuestamente instigar una conjura separatista en Ayamonte, apoyando la secesión de Andalucía y de entregar unos documentos que hicieron abortar la reintegración de compuesta de dos sustantivos Aya y Monte. La primera es vocablo ibérico, primitivo, tomado del caldeo, en cuya lengua, como la hebrea y el árabe, significa "monte". Los romanos tradujeron a su idioma, el latín, la palabra Aya y la tradujeron por la palabra Mon-tis que expresa igual concepto que Aya. Terminando el uso por unir ambos vocablos, resultó el nombre actual".
El Palacio del Marqués de Ayamonte,
cuyo actual propietario asegura oír
pisadas y ver misteriosas sombras
El fin del marqués de Ayamonte era reducir la Andalucía por tierra con los que pudiese de sus Estados y los portugueses del Algarve, y apoderarse de Sevilla. A raíz de estos acontecimientos malogrados, en una fría mañana de Diciembre, fue leída una sentencia en la cual se condenaba al marqués de Ayamonte a"...pena de muerte a cuchillo y que sea cortada la cabeza por detrás..." El único testigo vivo de aquél trágico pasado sigue siendo el Palacio del Marqués de Ayamonte, situado en la Plaza de San Francisco, en cuya fachada, a uno y otro lado del balconaje, lleva coronas del marqués, bajo las cuales figuran los escudos. Estos escudos, según relatos antiguos, fueron destrozados por la plebe al fracasar el movimiento de Andalucía y ser encarcelado el Marqués de Ayamonte. "La casa maldita", escenario de fenómenos extraños y en cuya puerta se ha visto a hombres lobo Hoy el palacio sirve de estudio para el pintor ayamontino Florencio Aguilera al que pudimos entrevistar. Este simpático cuarentón nos contó que varias veces ha podido oír pisadas y hasta llegó a ver una silueta humana deambular por los pasillos y salones del antiguo Palacio. "Siempre que ocurre esto me quedo totalmente espeluznado, es como si un calambre recorriera todo mi cuerpo", me dijo el Sr. Aguilera. El autor de este reportaje se involucró en la historia para así poder recopilar más información entrevistando a la famosa historiadora y escritora María Luisa Díaz Santos y hablando con personas de aquel pueblo. María Luisa fue autora del libro "Ayamonte: geografía e historia "(Diputación Provincial de Huelva, 1990), y con ella mantuvimos entretenida charla en su hogar. "En la parte alta de la ciudad existía un castillo del que hoy sólo quedan ruinas. Allí en verano, son muchas las parejas que van ha pasear, pues se tiene una visión panorámica de la región. Esos frecuentadores me han dicho que suelen oír voces, algunas desgarradas, por la noche en aquel monte. Y no solo eso, también pisadas de caballos y chasquidos que recuerdan una lucha entre caballeros medievales armados con sus espadas.
Estos últimos ruidos parecen proceder de un pasadizo subterráneo que podría existir entre las ruinas del castillo de Ayamonte y el castillo de Castro Marin, ya en el lado portugués, pasando por debajo del río Guadiana", nos contó María Luisa. En la Iglesia de las Angustias, situada en el centro de Ayamonte, los costaleros han visto en el jardín a espectros de personas vagando pero cuyos pies no tocaban el suelo. Estas escalofriantes visiones no sólo nos las cuentan varios de aquellos hombres que se dedican a llevar a la Virgen a cuestas durante la Semana Santa sino personas que van a misa por las tardes. En otro sector alto del pueblo, donde se ubica el cementerio, también suceden desacostumbrados hechos. Para el joven José Antonio Huesa el camino que bordea el cementerio es su ruta usual para ir hasta la casa de su novia.
Fachada de la Iglesia de las Angustias,
donde algunas personas han visto seres
espectrales
Yo tengo una moto y muchas veces, estando junto con mi novia, hemos oído atrás, siempre al pasar delante del cementerio, un ruido semejante al de varios caballos trotando. Al principio se les oye muy lejos hasta que se van acercando más y más. De pronto todo es silencioso, sólo oigo la moto", nos dijo José Antonio. Pero para añadir algo más misterioso, el testigo afirma que en aquél tramo se le suele parar la moto dos o tres veces, "aunque el deposito lo lleve lleno". Lo único que hemos podido averiguar es que, los muros de aquél cementerio, han sido regados con sangre de los muchos inocentes durante la Guerra Civil Española. Un pariente lejano del autor de este reportaje fue fusilado en este cementerio, además de otra persona, golpeada brutalmente pero pudo sobrevivir. Yo mismo he vivido una terrible experiencia en aquél camposanto. Trataba yo de llegar a tiempo antes de que cerrara el cementerio para visitar la tumba de un ser querido cuando me paré delante de las verjas del portal, ya cerrado, pues pasaba de las ocho de la tarde. Miré hacia adentro por curiosidad y, de pronto, sentí como que una extraña fuerza estiraba de mi corriente, de dónde pendía una cruz de Caravaca. De cuajo fue arrancada de mí cuello, disparando hacia el interior de aquél lugar fantasmal. Un escalofrío recorrió la punta de mis pies hasta la coronilla de mi alma y me fui a casa imposibilitado de recoger la cruz. Al día siguiente, a primera hora, me desplacé hasta el cementerio para recuperar mi alhajar. Sin embargo, un funcionario del camposanto me llevó hasta el sitio donde presuntamente estaba la corriente y nada encontramos.
El antiguo enterrador de aquél cementerio, durante un atardecer se encontró a varios espectros vagando por el cementerio, "algo espeluznante", según me dijo él. Eran seres de antaño, que cortaban cabezas, otros llevaban cabezas cortadas sujetadas por las greñas. Sus ropas antiguas le hicieron pensar en la época de la Inquisición que en Ayamonte, no fue menos cruel que en otros lugares de España y de América. Una de las calles antiguas del pueblo alberga a la que todos llaman de "casa maldita". En ella una persona mayor visionó a una persona ahorcada trajeada a la antigua usanza de aquellos pueblos, colgada de un árbol del corral, "Cuando era joven, dormía y me desperté con algunos ruidos. Fue cuando vi algo que me dejo echa de piedra: un cuerpo de hombre con cabeza de perro. Desperté a mi madre y a mi hermana, pues notaba que la criatura iba a tocar a mi madre", me dijo esta señora que no quiso identificarse para el reportaje.
Vista del cementerio,
en cuyos muros
tuvieron lugar
fusilamientos durante
la Guerra Civil
Hoy en día esta casa ha sido transformada en un taller de tapicería, y su nuevo propietario nos contó que siguen produciéndose fenómenos desacostumbrados. De hecho, en una ocasión, Don Mario Belo se encontró una cruz que tenía colgada en la pared, boca a bajo. "Yo sé que nadie de casa hizo esa broma, pues aquí solo estamos yo y mi mujer. Espero que no sea algo malo", me dijo asustado. Hace unos 20 años, durante las noches encapotadas y de Luna llena los lugareños me hablaron de personas que se transformaban en "lobisomens", personas que enloquecían de golpe y desarrollaba una fuerza extraordinaria. Desquiciadas, azuzaban a los perros que, en vez de ladrar, aullaban. Estos"lobisomens" se paraban en aquellas fatídicas noches a descansar en el bordillo de la "casa maldita". ¿Por que? Es algo que no hemos podido responder.
El autor de este reportaje también fue testigo de un fenómeno extraño en aquella casa. Por la noche, cuando yo iba con los propietarios a dar de comer a los animales, sentí un golpe fuerte en mis espaldas que me derribó al suelo. Miré hacia atrás y nada o nadie vi. Tampoco había tropezado pues el suelo no presenta ninguna escabrosidad. ¿Qué podía haber sido?. En aquél momento, un amigo que me acompañaba echo a correr conmigo hasta afuera de la casa y, al cerrar la puerta, él sintió una fuerza desde el interior de la casa que le impedía cerrar la puerta de la calle. Yo he sido testigo de los hechos, con lo cual no pongo en duda muchos de los fenómenos de Ayamonte, el pueblo más misterioso de Huelva.
Entrevista a Diego de Araciel
Creo que también hay mucho que decir sobre Diego de Araciel, y es una persona que sería bueno que no cayese en el olvido.
Con esta intención voy a transcribir la entrevista que apareció publicada en la revista Enigmas (nº 06, año VII, junio de 2001), que a su vez está tomada de la entrevista originariamente publicada en le revista Espacio y Tiempo allá por 1991 (¡cómo pasa el tiempo!).
La entrevista fue realizada por el Doctor Fernando Jiménez del Oso, que tristemente falleció el pasado mes de marzo de 2005 en Madrid, sin duda se le echará de menos, ya que su muerte nos deja sin una de las personas que más contribuyó a la difusión y objetividad en todo lo relacionado con lo paranormal en España.
Una pequeña muestra de ello es la siguiente entrevista.
Fernando: [ introducción ]
Diego: Fui un niño inseguro, enfermizo... un niño con unos grandes traumas. Además el ambiente en casa no era muy bueno. Entonces no se hablaba, como ahora, de divorcio, pero había una tensión que yo captaba perfectamente. Creo que todos los niños se dan cuenta cuando entre sus padres no hay avenencia. Los niños son muy sensibles; no cabe duda de que hasta los 7 años de edad todos tenemos algo de videncia. Pero también hay una cosa curiosísima: casi todos los grandes videntes se han dado un fuerte golpe en la cabeza. Ahí está el libro de Sir Arthur Conan Doyle, en el que se hace un estudio muy completo de los más famosos de la época y todos habían sufrido grandes golpes en la cabeza.
Fernando: ¿tú también [te diste un fuerte golpe en la cabeza]?
Diego: Si, tremendo. Debía de tener entonces 12 años y medio. Estaba columpiándome de la cuerda que colgaba de una viga. No sé como vivo en este momento. Estuve tres horas sin conocimiento. Ya antes tenía algo de videncia, pero después de ese golpe empecé a ver tremendamente. En esa época estaba enfermo y me pasaba mucho tiempo en la cama. Yo tenía un dormitorio que se comunicaba por una puerta de cristales con un saloncito medio abandonado. En la puerta faltaba el cristal del centro.
Aquella puerta fascinaba al pequeño Diego. En cuanto sus padres salían de la habitación, por el hueco donde faltaba el cristal, asomaba el rostro de una mujer siniestra.
Era una mujer fea, de unos 50 años. Para mí, a la edad que tenía entonces, una mujer de 50 años era algo así como la madre de Tutankamón. Iba vestida de negro y tenía la cara curtida, arrugada, parecía una campesina. Su rostro me impresionaba. El triunfo, la satisfacción que se le notaba al ver mi terror era verdaderamente sorprendente. Yo entonces me ponía a gritar. Unas veces venían mis padres y otras no. Cuando no venían, aquella mujer entraba en la habitación, se sentaba en el borde de mi cama y me miraba con una burla y un desprecio inauditos. No hablaba conmigo, pero su rostro era sobradamente expresivo: reflejaba desprecio y odio claro. Pero no era la única. También venía una viejecita adorable, con gafas de montura de oro, que, cuando yo estaba muy enfermo, se sentaba en una butaca junto a la cama y se ponía a hacer punto. Era una entidad muy dulce; me miraba con un gran amor. Esa no me asustaba, pero la otra... Ahora vuelvo a ver ese tipo de entidades. Desde hace dos años, tengo días que me siento tremendamente cansado. En esos días es extraño que no reciba alguna de esas visitas.
Fernando: ¿Recuerdas como empezaron tus videncias?
Diego: En el Madrid de los años veintitantos no había más distracciones que el casino y las cenas 'a la americana'. Papá solía dar un paseo conmigo para que me fuera fortaleciendo. Aquel día me llevó al Casino, a recojer unos boletos para una cena con baile que iban a dar. Al subir por la escalinata de la derecha, bajaba un hombre alto, muy moreno, con la nariz un poco aguda y el pelo totalmente gris, que se paró a hablar con papá. Cuando se fue yo le dije: 'papá, ese hombre se va a morir'. El me respondió: 'no digas tonterías. Además, no se dice "este hombre", se dice "este señor"'. En casa se comía generalmente a las 2 en punto. Había manteles almidonados y una gran sopera blanca en el centro. Era como un rito. Pero un día, al poco de eso del casino, papá tardó en venir, lo que era muy raro. En vez de llegar a las 2, llegó casi a las 3: había muerto un amigo suyo.
Yo estaba jugando con un tren horrible, de esos de hojalata, con gente asomada a las ventanas. Dije: "¿Era aquel señor (estuve a punto de decir "¿era aquel hombre") del casino?". Entonces noté por primera vez lo que luego he notado muchas veces: una mirada de desagrado. Él le dijo a mi madre: "Es verdad, tu hijo dijo el otro día que se iba a morir". Entonces los dos me miraron con el mismo desagrado.
Fernando: ¿Qué tal te fue en el colegio?
Diego: ¡Fatal! Me expulsaron de todos los colegios. Entre que faltaba mucho por enfermedad y que luego era enormemente tímido... Me sentía muy desgraciado. Me daba claustrofobia en cuanto cerraban las puertas del aula. No quería estar ahí y me escapaba.
Fernando: ¿No tenías amigos?
Diego: No. Recuerdo que me escondía detrás de una cómoda, en un cuarto trastero, y allí hablaba solo, me contaba cuentos a mi mismo. Yo creo que la soledad fue estimulando mi imaginación. La soledad y las largas temporadas que pasaba enfermo.
El tiempo fue pasando y Diego se transformó en un adolescente larguirucho al que pronto se le abrieron las puertas de otro mundo menos traumatizante y más sugestivo.
Fue mi tía Antonia la que me puso en contacto con el espiritismo. Ella me llevó a una fundación carolingia de espiritistas franceses. Daban cursos con traducción simultánea. Estuve yendo mucho tiempo, pero muy pronto empezaron a pasar cosas importantes.
Fernando: Entonces, ¿el espiritismo te interesa?
Diego: Si, toda la vida. Mira, tengo enmarcada una fotografía de la tumba de Allan Kardec. La miro cada mañana. Han pasado ya 110 años desde su muerte y aún está siempre llena de flores. El dijo: 'Nacer, morir, volver a nacer... progresar siempre. Esa es la ley'. Cuando me preguntan en muchas entrevistas si soy un dotado, un paranormal, yo respondo humildemente: 'espiritista'. Esa es mi fuente. Siempre lo he dicho: 'me concentro, pienso en una cosa... y, a través del espiritismo, se hace'.
Fernando: ¿Cuándo empezó tu actividad profesional como vidente?
Diego: Fue al poco de terminar la Guerra Civil. La responsabilidad fue en parte de Isabel de Borbón y Borbón, hija de los duques de Sevilla, otra gran amiga mía; también una vidente maravillosa, una Acuario. Con el final de la guerra, la mayoría del país nos habíamos quedado muy mal en lo económico. Ella me dijo: 'Mira, Diego, ¿por qué no abres un gabinete de consultas? Nosotros te vamos a mandar gente, no te preocupes'. Instalé el gabinete en Meléndez Valdés 6, esquina a Vallehermoso. Tenía que abrirse un uno de mayo, pero, por las obras, se retrasó un día. Ese dos de mayo tuve tres clientes, las tres buenas amigas. Luego empezaron a venir y... hasta hoy, que ya es angustioso. Llaman hasta 300 personas diariamente. Ya es imposible... Hay veces que estoy tan nervioso que hasta contesto mal.
Fernando: ¿Cómo se produce tu videncia?
Diego: A veces entro en un sueño 'hiperlúcido' y surge. Es contra toda lógica. Por ejemplo: me viene una señora muy abatida y me dice: 'Me dejó mi marido hace 5 años. Me siento muy sola y muy cansada. Yo no sirvo para ir a un bar y hacer amistades. Más valía la pena que me muriese'. Y yo le digo: 'no se preocupe, que su marido vuelve'. Se lo digo porque lo he visto. Y, contra toda lógica, vuelve. La videncia es así. Con mucha frecuencia, lo que captas es algo absurdo; sin embargo, se produce.
Fernando: Y, cuando dices esas cosas, ¿de dónde te viene la información?
Diego: Mira, una voz que se refleja aquí. Eso es lo curioso: no lo oigo en la cabeza, sino aquí, en el plexo solar. No siempre. A veces es distinto, son presentimientos. A lo mejor en el momento de despedir a la persona. Cuando tengo una de esas videncias y estoy de pie, es como si me faltara apoyo, como si me faltaran las fuerzas. Lo del padre de Julio Iglesias, fue igual. Una semana antes de que apareciera, yo le vaticiné que sería el 17 de enero, cerca de Burgos. Se publicó en un periódico. Luego, cuando apareció, la 'Hoja del Lunes' dijo: 'El vidente acertó de nuevo'. Hay muchas cosas que no pueden publicarse, pero recibo con relativa frecuencia consultas de ese tipo.
Fernando: Veo que tienes también una bola de cristal y un mazo de cartas. ¿Los utilizas?
Diego: No son imprescindibles, pero me ayudan. Las cartas son como el armazón de hierro de un edificio; sobre ellas edifico la videncia, veo los matices, los detalles. Pero me puedo pasar sin ellas. En una ocasión, en una casa de campo, no me había llevado los naipes, y me arreglé utilizando siete y ocho guijarros. Yo creo que mirando las cartas, o lo que sea, me provoco como una autohipnosis. Hay veces que estoy cansado y reposo en ellas: me van creando imágenes, visiones, y sin que me de apenas cuenta, surge la videncia. En ocasiones es con una gran fuerza, como en el caso de las muertes, que me asustan. Son hechos tan concretos, tan evidentes, que deben estar escritos con letras mayúsculas en el archivo akáshico.
Fernando: ¿Ves imágenes también?
Diego: Veo muchas imágenes. Mira, esto de taparme los ojos con las manos es un gesto muy mío. A veces, al separar las manos, veo, por ejemplo, a una persona. Una vez, estando con un amigo, él me notó nervioso. Me preguntó: '¿Qué te pasa?' 'Nada -le dije-, que estoy viendo a una señora muy guapa apoyada en tu hombro, bajita, vestida de negro, y con parte de la cara quemada'. Se llevó un susto terrible, porque le estaba describiendo exactamente a su madre.
Fernando: Y esa capacidad, ¿la controlas o surge espontáneamente?
Diego: Si, la puedo provocar. Hay veces que, por la importancia social de la persona que va a venir, o por cualquier otra razón, tengo que quedar maravillosamente. Entonces, esa tarde no trabajo, descanso dos horas y tomo un té muy cargado. De esa manera tengo una videncia aterradora.
Fernando: ¿Por qué problemas suelen venir a consultarte?
Diego: Pues mira, me hablan mucho de amor. Eso me conmueve. Aunque sea una señora de 70 años, no se queda contenta si no le dices que cuando era joven había una persona que la amaba. Los hombres, generalmente, vienen a interesarse por lo económico. Vienen muchos banqueros y empresarios. Luego hay un grupo adorable, lleno de ternura: son personas que no han vivido grandes romances, u sueñan. Son mis grandes amigos. Tienen unas ilusiones inacabables. A lo mejor, pasan de los 60, pero, como no tienen hijos, no se dan cuenta de su edad, no tienen al lado alguien que les recuerde cómo pasa el tiempo. A las solteroncitas las quiero de una manera que no te puedes imaginar. Y entonces, ¿sabes lo que hago? No debiera hacerlo, lo sé, pero les fomento esas ilusiones. Lo necesitan para llenar su vida. Si les quito esa ilusión ¿qué les doy a cambio?
Fernando: Y cuando ves la muerte, ¿qué dices?
Diego: Avisarlo, pero de una manera vaga. Por ejemplo, le digo: 'parece que su marido tendrá un gravísimo accidente en septiembre, o, todo lo más, en octubre'. El otro día me vino una señora. Al final de la consulta me enseñó la lengua '¿usted cree que será algo malo?' Yo me quedé...La tenía negra. Había visto su muerte próxima y por un cáncer. Le dije: 'no sé, vaya sin falta al médico'. En fin, cómo iba yo a decirle... Si se lo digo, se me muere la pobre allí mismo.
Fernando: Entonces, ves cosas, como la muerte por ejemplo, que son indefectibles, fatales. ¿No es así?
Diego: Si es la muerte, yo veo que esa persona no tiene remedio. Se ve sin ninguna duda. Si me enseñan la fotografía de una persona que ha muerto, veo una niebla gris y detrás: nada. Pero si no está muerta, si hay alguna posibilidad, entonces se ve detrás. Además, siento una extraña sensación de optimismo si el problema se va a solucionar. Si estoy viendo una vida que es muy conflictiva y no siento angustia interior, es que eso se va a arreglar. Por el contrario, si siento una gran sensación de agobio, un peso en la cabeza, es que eso no tiene solución.
Fernando: ¿La moraleja?
Diego: En otros temas no es así, el futuro no está totalmente hecho, ciertas cosas las podemos cambiar. Lo kármico es imposible modificarlo, pero las consecuencias de una enfermedad, por ejemplo, se pueden evitar, porque no son kármicas. Ahí está el caso de Anna S., que alargó su vida hasta los 90 años, estando desahuciada dos veces: a los 15 y a los 30.
Fernando: Y, respecto al futuro del Mundo, ¿qué piensas?
Diego: Pues mira, las grandes guerras ya están desterradas para siempre. Lo que si creo es que Nostradamus estaba en lo cierto; entre otras razones, porque no se equivocó nunca. En el año 1999 habrá una gran catástrofe. Aunque yo pienso que no será exactamente en ese año, sino en el 2003. No me refiero al fin del Mundo. Me refiero a un terremoto grande, a una catástrofe colosal. Sin embargo, yo pienso, no sé por qué, que será en el 2003. El terremoto final, el grande, empezará en las costas de Florida, en San Diego, en toda esa parte de California. Toda la falla de San Andrés se hunde. También será peligrosísimo para Perú. Y para Chile. Ese final también afectará a Europa. Rumanía la veo amenazadísima. Italia también queda casi totalmente destruida.
Fernando: Y España, ¿cómo se verá afectada?
Diego: Hasta Albacete. Valencia, Murcia y las Baleares prácticamente desaparecerán. Según lo que yo creo, el mar podría llegar hasta Albacete. El terremoto entra en la península por Granada.
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